Mayumana, en un mal “Momentum”

Tenía tantas ganas de volver a verlos, que los Reyes Magos me escucharon y sustituyeron, por una vez, el carbón por una entrada para el nuevo espectáculo de Mayumana, Momentum, en el Teatro Nuevo Apolo en Madrid.

La primera vez que supe de ellos fue allá por 1999. Yo vivía entonces en Valencia y me vine a Madrid a ver a una amiga. Durante ese fin de semana vi un reportaje sobre Myumana en dos cadenas diferentes y la casualidad hizo que paseando por Gran Vía me cruzara con uno de los ¿bailarines? ¿actores? ¿músicos? – ¿cómo definirlos?.  Pero no fue hasta hace dos años que fui a verlos al Teatro Häaggen- dazs. Fue un auténtico derroche de energía que mezclaba persusión, danza, canto, teatro y humor. La originalidad residía en sus instrumentos, cubos de basuras, objetos reciclados, agua e incluso su propio cuerpo. Salías de allí con ganas de comerte el mundo, eufórica.

Quizás por eso -por los antecedentes y las altas expectativas que tenía- me llevé un gran chafón al ver Momentum. Supe que era de Mayumana porque lo ponía bien grande en la entrada del teatro pero sinceramente, parecían un grupo de jóvenes inexpertos. Da la sensación de que tienen 1 hora y 30 minutos que rellenar. Se alejan del sello de Mayumana y se nota que quieren innovar pero témome que no aciertan.

Para empezar introducen la múscia techno o electrónica (mis conocimientos son insuficientes como para ponerle nombre), que en ocasiones tapa el sonido de la persución. Las coreografías son en un 50% movimientos improvisados y se nota. Han querido introducir al espectador pero se hacen muy largas las intervenciones del público. Aportan diversión a medias pero restan calidad y espectáculo. Incorporan un despliegue audiovisual que está bien pero deberían ser tan sólo un apoyo, no protagonista. Cantan, pero no es nada espectacular. Uno de ellos rappea, pero no como para hacerlo desde un escenario. Una de ellas baila flamenco pero… ¿no se dan cuenta de que es España? ¿Qué hay mil y una personas que lo hacen mil y una veces mejor que ella? Y para colmo de los 90 minutos que dura Momentum, desperdician 10 en una batucada final a las puertas de treatro. Sí, está bien por el contacto con el público pero venga ya, batucadas así e incluso cien veces mejores las escuchas todos los domingos en El Retiro o en cualquier manifestación de Greenpeace.

A medida que pasaba el espectáculo iba confirmando mi opinión: Mayumana no está en su mejor “Momentum”. Y lo que más rabia me daba eran las tres marujas que estaban detrás de mí que, como si de una telenovela se tratara, comentaban cada uno de los bailes “qué maravilla, estoy flipando, pero mira, ¿cómo pueden hacer eso? es alucinante”… “Señoras, ¡cállense por Dios!” debería haberles dicho…

Entré con ilusión y salí decepcionada, aunque claro, habrá a quien le haya encantado, como a esas tres marujas de la fila de atrás. Para mí es un espectáculo flojo, indigno de Mayumana. “Momentum”  no vale los 33 euros (entresuelo) que les costó a mis Reyes Magos. Casi hubiera preferido carbón, fíjate lo que te digo.

PD: Esto es Mayumana, pero NO lo que encontraréis en el Teatro Nuevo Apoyo en este preciso “Momentum”.

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2 pensamientos en “Mayumana, en un mal “Momentum”

  1. Sergio febrero 10, 2009 en 2:49 pm Reply

    A mí me pasó exáctamente lo mismo con la primera vez que ví a Mayumana y el espectáculo de Adraba (una adaptación infantil tb de ellos).

    Es una pena, porque realmente la primera vez que los ví salí, al igual que comentas tú, eufórico.

    Un Saludo!

  2. Enid julio 10, 2012 en 8:06 pm Reply

    Me pasó igual, pero tres años después eh? hubiera leído esto antes. Vi ayer acá en México el espectáculo de Momentum, y me parece que es otro director artístico; digo, sí hay un gran despliegue de danza, música, canto; pero…. al Muyumana que yo vi varias veces antes lo caraterizaba la originalidad de sus números: música creada con el cuerpo o con instrumentos nada convencionales (tubos, botes de basura, aletas de plástico, mesas, envases de agua…), ahora sólo vi dos números así; además pasaban de un ritmo a otro, suaves, alegres, rápidos. Ahora la constante fue de música y bailes modernos, con instrumentos y cantos convencionales. Repito, buen espectáculo pero no es el Muyumaná que impresionaba por su originalidad.

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